
Es difícil no hablar de este director y de su obra sin dejarme llevar por la pasión que se vuelve a desatar al ver imágenes de Lipsynch en su web, la cual recomiendo visitar: http://lacaserne.net
Lepage rescata la belleza de los lugares comunes y convierte la escena en algo vital, dinámico, inundada por una luz cinematográfica y unos personajes enraizados en nuestras fábulas cotidianas, donde la televisión irremediablemente juega una enorme influencia. Los diálogos se llevan a cabo en vagones del metro, librerías, gasolineras o salas de espera de aeropuertos. Lugares que giran, mutan, aparecen y desaparecen, obligándonos a constantemente cambiar el punto de vista y la distancia: Lepage mete al público de Lipsynch dentro un nicho para asistir al entierro de uno de sus personajes y desde allí observamos inmóviles en nuestras butacas como el féretro es introducido para luego quedarse todo a oscuras y en silencio, un eterno y frío silencio que en un segundo ha reinterpretado el concepto de primer plano en el teatro.
Y ahora Blue Dragon. Creo que estaría totalmente justificado colarse por la puerta de atrás del teatro, o atacarlo y entrar en el tumulto, o abalanzarse contra uno de los afortunados que hayan conseguido entrada. En comisaría podéis decir que ha sido por amor al verdadero teatro contemporáneo.

1 comentario:
Deseando estoy de leer la crítica de esta nueva obra. Ya han sido varios los que me han hablado bien de la obra del año pasado.
Publicar un comentario